Y todos se han de enterar*
Si digo que te he olvidado, he de mentir.
Si digo que te he dejado de esperar, he de morir.
Porque cuando de tí se trata, todo gira al revés:
el sol sale al oeste y mi cabeza está en mis pies.
Siempre tan gallardo, tan elegante, tan inesperado, tan arrogante.
Siempre tan orgulloso, tan ingenuo, tan fuerte, tan ambisioso.
Me he cansado de pensar que hace de tí ser tan especial,
te he observado hasta llorar hallando mil preguntas mas por contestar.
Y con esa cara que no se ha de manchar,
sonríes al mundo sin dejarle mirar al verdadero enjendro que me hace temblar.













